La RAE ve un «complejo de inferioridad» en la elección de una canción en inglés.

Del inglés y el francés a las lenguas tártaras, el suajili o el udmurto, en las sesenta ediciones del festival de Eurovisión celebradas hasta hoy se han escuchado idiomas variopintos, acentos diversos e incluso lenguas imaginarias. De inventos como el Diggi-Loo diggi Ley (Suecia, 1984) a la ensalada de dialectos de Wadde hadde dudde da? (Alemania, 2000), la creatividad no ha conocido límites en el certamen de la canción europea, pero las estadísticas del triunfo no dejan lugar a dudas. La mayor parte de las canciones que han logrado el primer puesto han sido interpretadas en inglés.

Temas compuestos en el idioma de las islas británicas ganaron en 29 ocasiones sobre un total de 60 y de ellas solo siete correspondieron a Irlanda y cinco al Reino Unido. Por detrás se sitúa el francés, con un total 14 victorias. Holandés y hebreo acumulan tres triunfos cada uno y el español ostenta dos, que se remontan a los años 1968 y 1969.

La ruptura de Say Yay!, con la que Barei representará a España en inglés este año, no es una excepción en el entorno europeo, pero ha suscitado un debate interno encabezado por la Real Academia Española, cuyo director, Darío Villanueva, considera la medida «un complejo de inferioridad con matices de papanatismo» por la renuncia a un idioma que tiene 500 millones de hablantes en el mundo.

También en el sector musical la elección genera divisiones. Una eurovisiva convencida como Alaska y su grupo Fangoria aseguraron que enviar una canción en inglés es «una paletada». «Hoy en día Eurovisión es un gran programa de televisión paneuropeo, y probablemente necesite ese idioma común», explicó la cantante en El hormiguero, asegurando que para ella el auténtico festival era aquel en el que cada cantante se distinguía por cantar en su propia lengua.

Fueron los suecos Abba quienes rompieron los esquemas en 1974 al ganar el festival cantando Waterloo en un idioma que no era el suyo propio. Pocos años después, se estableció una norma que obligaba a cada país a usar alguna de sus lenguas oficiales. La ley fue abolida en 1999 y, desde entonces, la libre circulación de idioma en Eurovisión ha hecho crecer la presencia del inglés.

Desde el año 2008 todos los ganadores, desde Rusia a Suecia, recurrieron al idioma británico a pesar de que no era la lengua de su país. En lo que va de siglo, solo Serbia ganó cantando en su propio idioma (en el año 2007), mientras que Ucrania, en el 2004, optó por una canción bilingüe, en ucraniano e inglés.

El pasado año, de las 27 canciones que llegaron a la final 22 eran en inglés. Entre los países del Big Five, Francia e Italia se mantienen como exponentes de la defensa de su idioma, mientras que Alemania ya inició hace tiempo el camino de la globalización lingüística. De hecho, en el 2010 ganó el festival con Satellite, de Lena, interpretada en inglés.

Por parte de España, en el 2014 Ruth Lorenzo concursó con Dancing in the Rain, que alternaba inglés y castellano, pero no fue la primera. En el 2007, D?Nash participó con I Love You, mi vida y Rosa López, en el 2002, con Europe?s Living a Celebration, aunque en ambos casos el inglés se limitaba a una frase del estribillo, como había ocurrido en 1988 con La Década Prodigiosa y su Made in Spain y, en 1984, con Bravo y su Lady, Lady. También Soraya, en el 2009, mezclaba lenguas en La noche es para mí.

Written by: Rito

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